20110425

Gigia Talarico

bio/biblio

Nació en Santiago y tiene nacionalidad Italiana, pero vive en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, país que la adoptó y donde tiene empeñado el corazón. Es Licenciada en Arte y tieneMaestría en Educación Universitaria, enseña arte.Tiene varios libros de cuentos infantiles publicados , entre ellos, Comiendo estrellas, (Punto y coma), El Caracol Gigante, (Andrés Bello ABC, Santiago de Chile),Los tres deseos (Municipalidad de La Paz), Un puñado de Sueños (Alfaguara), La maleta de Esperanza (La Hoguera). Ganó el 1er. premio de la Reforma Educativa 1997,categoría 8 años y tiene una mención en poesía.Tiene dos poemarios publicados, Ángeles de Fuego y Púrpura, además, otro en preparación, estos poemas, pertenecen a éste último. En Abril, durante la feria del libro de Buenos Aires, la editorial PROA presenta La nouvelle La Sonrisa Cortada, en coedición con la editorial La Hoguera,también se presentará durante la feria del libro de Santa Cruz.

Poemas

Silencio

Su cuerpo

es un mosaico

de recuerdos

todos ellos

ocultos

bajo la piel

dorada del silencio

Difícil

Se me hace difícil

recoger mis huesos

esta noche

calzar esta armadura

construida quizás

con hilos

de otras vidas

y cristales de tiempo

Se me hace difícil

las miles de facetas

y el fulgor engañoso

del olvido en invierno

Se me hace difícil

la frenética

marcha de Bacante

sin la isla perdida

de tu cuerpo

Instante

Anoche tuve un sueño

en el que alguien

me soñaba

Era yo un instante

fugaz y colorido

suspendido

en el tiempo

Soy acaso

el mágico momento

de algún otro

un instante

aleteando

como un colibrí

sobre la efímera

flor amarilla

de la vida?

Testigo

Hay momentos

en que el instante

me posee

frenético de amor

entera me desarma

y mi boca extraviada

repite el garabato

de mis dedos

Solo el papel

es testigo tenaz

de tanta

fugacidad exacerbada

y arrulla las palabras

20110101

LEA BOLIVIA curaduría autogestionada de poesía boliviana

LEA BOLIVIA es un espacio para la poesía. Una caja de resonancias, una cámara de eco.
Aquí confluyen voces, generaciones, discursos e ideas. La idea es intentar delinear un mapa poético de bolivia y recorrerlo guiados por nuestras propias pulsiones: nuestras elecciones afectivas y nuestras afinidades electivas.
La Bola de Nieve se ha hecho más grande al pasar por la Cordillera de los Andes. Un brazo más para el monstruo. El mapa se amplía, la construcción se eleva y expande...
En Argentina, el poeta Alejandro Méndez tomó esta iniciativa basándose en una idea que venía realizándose ya en las artes visuales por parte de Roberto Jacoby, con la revista Ramona y la fundación telefónica. Bolivia se suma a esta propuesta, con otros países hermanos, en el intento de armar nuestro propio mapa poético donde predominen las afinidades, al mismo tiempo que las diferencias y los enlaces inesperados de esta construcción constante y colectiva.

20090103

Paura Rodríguez Leytón

Gabriel Chávez

Pamela Romano


PAMELA ROMANO
http://lamusca.blogspot.com/


Pamela Romano alias Ana Morfosis
La Paz, Bolivia 1985.
paceña, portoalegrense, escritora, neoboluda, seudovisualista, tejedora, aracnofóbica, desmemoriada, fumadora, miramenometoques, pianista frustrada, hualaycha, nostálgica, apasionada, metafóricamente siamesa, hija única, curiosa, bebedora de cerveza barata.
Poemas
Luisa II


Pensemos, si no, un solo momento, en esos tigres que revolotean
en su jaulita colgada del muro, junto al geranio.
S. Sarduy


el empeño de la luz en cada cosa: los restos juegan a hacer la sombra / y eso es todo

cuando necesariamente haya que esforzarse por librarte de mí: los gusanos
que se arrastran guardados en una pequeña caja en medio de otras tantas cajas
o eso hermético y conexo —Espaliú en “Luisa II”— justamente cuando dijiste
la palabra prolongada en la u (lo último): jaula / esto es una jaula
entiendo
basta mi mano para tal caso y —recapacito— tendrá que haber algo —algo—
de placer en la obra manca cuando sólo quede la pluma gris (tuya)/ el odio a las palomas entonces no habrá sido en vano: se justifica cada vuelo o verso frustrado y sus piojos
a veces la repartición de migajas que dábamos a ojos cerrados para que nos aturdan más
y finalmente se vayan cuando empiece a oscurecer / en ese banco de plaza obsoleta

(siempre regreso) quizás quede el escombro de tu escombro
—recogerlo / sus piojos

o un cartón con qué cubrirse



razones del pelo largo y suelto


por lo demás
se rastrean migajas en la mesa después de la cena:
hubo
buen apetito y postre —y no es por nada y no es
suficiente: que te vayas prevenido te digo / esa señora
ha sacado de las mechas a su hija después del berrinche
el performance de la noche —grandioso— indicio del fin
en este local que cerrarán pronto / y yo no sé nada / no me importa

pagar esa fabulosa cuenta después de los cubiertos recogidos
a manera de señal (posiblemente
ahora los enjuagan y no hay mayor problema: cita apenas —el que refriega
a Clarke: spoon and fork):
es que afuera no hay nadie
que pague ni siquiera por un dulce / y saber que después de todo
tuvo algo lo nuestro en el rincón de esta mesa: escribir como si se jalara
hasta dar con la calvicie cuando se es la madre y la hija (mal parida)
a la vez
muy mal parida
a carbón o a pluma o a tiza se es a la vez —pataleando: interesante

espectáculo que siempre resulta eficaz para salir airosos
digamos satisfechos —escribiendo o ese berrinche— sin pagar ni un centavo:
aquel proverbio tropical muy sabio que decía (música de fondo): si del cielo

caen limones _______________ aprende a hacer limonada
un regalo pérfido que no deja de ser —añado discretamente a tu oreja

agrio

Katterina López

Diego Mejía

Sergio Gareca

SERGIO GARECA



Nació en Oruro, Bolivia en 1983.


Ha publicado Historias a la luna (2004) y Bostezo de Serpiente Infinita (Poesía Visual) 2009. Poemas suyos pueden encontrarse en Cambio Climático: Panorama de la joven poesía boliviana.

Poemas Visuales
Poema

Relación sobre un ser superior

Mi perro, esta mañana, es dueño del sol.

Recostado, estrellas hacia adentro,

se disfruta y no siente el peso

de ese cuerpo que parece el aire y no es,

esa tristeza circundante y tendenciosa.

Viene de un camino más grato que el mío.

Sin políticaSin religión

y, desde luego, sin culpa.

Ya estás un poco viejo,

pero tiene esa predisposición

de ir hacia la muertesin prisa,

sin temor a despertar,

sin ganas de huiro ser mejor.

Su ausencia de ambición

y su corazón gigantese filtran por las estaciones

sin sentir el reloj,

por eso a veces sientoque cree ser mi amo,

pero estoy seguro que

no necesita de esa soberbia.

El patio está sitiado por el sueño

y la orden es precisa,

respirar, sólo respirar.




Valeria Canelas

20080821

Vadik Barrón

VADIK BARRÓN

bio-biblio

Nace en la ex URSS, 1976. Desde 1976 reside en Bolivia. Se forma en la ciudad de Oruro y La Paz, donde vive actualmente. Tiene publicado Cuaderno rojo (poemas), y Ipoem (Yerba Mala Cartonera, 2008). También cuenta con varias participaciones en suplementos literarios, y un amplio desempeño en el campo teatral y musical.

poemas


SATISFACTION


“I can’t get no satisfaction”
Mick Jagger



Despertar no es suficiente
hay que salir a caminar
chocarse con los peatones distraídos
joderles la canción del walkman.

Querer no es suficiente
hay que cortarse las uñas
conocer a los suegros
respirar el alquitrán ajeno
aprender a cambiar focos.

Vivir no es suficiente
hay que hacer de cada día una escultura exigua
de cada minuto la posibilidad de un beso
de cada segundo una canción acechante.

Morir no es suficiente
hay que dejar esquirlas de ardor en el aire
la frase “se hace lo que se puede” escrita
a dedo en los automóviles polvorientos parqueados,
la fascinación de haber vivido

como aliento fresco en los espejos.


LIBÉLULA

La libélula es un ángel caído en desgracia
que doma – incansable – el aire arisco.

La libélula es hija del helicóptero y la abeja ,
curiosísima aventura.

Cuando nos presta sus ojos
podemos ver – en el día – las estrellas
que azulean.

Con el más leve sonido ,
en las paredes de yeso
su escasa sombra aterra.

20080124

RODNY MONTOYA ROJAS
bio-biblio: Nació en La Paz el 1 de febrero de 1981. Egresado de la Carrera de Comunicación Social de la UMSAMiembro del Grupo Literario “Los Nadies”Co-conductor del programa de radio “La Morada del Olvido” emitido por Wayna Tambo101.7 fm.
Publicaciones: Revista Nacional No 2, Diciembre 2004Los Nadies, Ediciones Wayna Tambo, Diciembre 2005Revista De mulas, búhos y otros escribientes No 3, Ediciones Uyarik Aru. Cuzco - Perú Noviembre 2005Revista Madrigal No 7, Suecia 2005; Revista Digital Palabras Más No 8 www.palabrasmas.org .
poemas:
1.
Cuerpo invisible
Haciéndole sombra al viento
Pensamiento redimido
Entre las ruinas de los cuerpos.
Mi alma sin cielo
Y mi vuelo sin alas
Imantados a la tierra por la gravedad de los hechos.
Muerte alrededor.
Agonías predecesoras
De la sangre y del silencio.
Redención
Octubre Revolución
Sacrificio Liberación.
Ves como me devuelvo hacia ti
Dos veces incompleto
Invisible pero con sombra
Innombrable
Pero con un signo

I.
Yo era feliz escuchando
Esta radio en A.M.
Que sólo Ofrece interferencia.
Nada se iguala
Al sonido del olvido.
Cuando me levanto
Para apagar su voz
El silencio se convierte
En su arrullo tímido.


II.
En otro tiempo
En otra vida
En otro olvido
Yo fui seguramente
Un cuervo
Que vivió disecado
Escuchando
Una vieja vitrola
Mi cuerpo
Es un péndulo
(Oscila en silencio)
Y desde el centro
De su eje
El tiempo
Pálido y frío
Lentamente
Se desmorona
Para morir
En mi garganta
(Al fin soy libre
Del aire
Que me enjaulaba)
Mi sombra
Muere como yo
Lentamente asfixiada
Pudiste haber sobrevivido
A la noche eterna
Del vientre del gran pez
Pudiste haber sido dueño de tu
Voluntad / y de tu castillo flotante
De huesos
Pero Jonás
Huiste al primer bostezo
Para llenar tus pies
De ampollas
Y Escupir la verdad
En tierra de demonios.
Hoy
Veo los mares
Sucios de modernidad
Y vacíos de recuerdos
No creo que haya servido para nada
Tu sacrificio
Pero te envidio
Al menos tú
Conociste lo que fue
Una ballena.
Adán 1
Vagare desnudo
Y nombrare las cosas
(Bautizare
A las sombras
Que habitan este jardín).
Mañana
Sonriéndole al ocaso
Lanzare
La roca eterna al silencio
Así como se lanza
Una blasfemia a un espejo
E iré en busca
De una manzana.
Tengo ganas de condenar
Mi humanidad
A los abismos innombrables
De esta ciudad

20071122

Claudia Peña

bio-biblio

Claudia Peña (Santa Cruz, 1970) es investigadora, narradora y poeta. Publicó las colecciones de cuentos “El Evangelio según Paulina” (2003) y “Que mamá no nos vea” (2006) y los poemarios “Inútil ardor” (2005) y “Con el cielo a mis espaldas” (2007). Esta es su primera novela.

poemas

Los caballos aguerridos de mi abuelo
los caballos prohibidos
relinchan bajo mi peso.
Mientras les mancho las monturas de plata
ellos se inquietan con el olor de la sangre.

Los caballos negros del abuelo
se yerguen en dos patas
sus crines en mi cara.
Los caballos arquean las espaldas.

Esta noche abuelo
incrustaré mis huesos y mis uñas
en tus caballos delirantes.
Ya no serán tuyos los aperos y las caronas.
Ya no serán tuyas las pezuñas cortantes.

He llegado yo
hembra
infiel
y terca
para correrlos hasta espumar sus pelos
para jinetearlos hasta fundir el hierro.

Soy yo, abuelo
aquí arriba.
No me derribarán tus caballos infernales.
No desperdiciarán ellos
mi sangre en sus espaldas.
Yo domaré sus relinchos salvajes.
Sabré vencer sus cascos en el aire.
Podré cabalgarlos con la espalda
arqueada.
Acezan tus caballos abuelo
pero el día
apenas comienza.

El rito

A veces mi cuerpo se abre

para guarecer a un hombre

(hay hombres que arriban

sensibles / gigantes / perdidos).

A veces también confundo

ternura de vientre con verdad

(esa extraña costumbre que tienen

de desaparecer los hombres).

Mientras están, a veces no consigo

atrapar sus olores, el sabor.

Apenas puedo, cuando se han ido, reconstruir

su transcurrir de jadeos y mi deseo.

Se me da por pensar que la sangre

(puntual y cumplida) refleja

el atávico instinto de lavar

esa sombra, esa saliva.

Agotado el rito debo recorrer, ciega,

los punzantes días entre su piel y mi olvido

(hay ángeles que dejan

hambre de luz y suspiros).

Pero la ceguera es corta

y se diluye, ingenua, la ilusión

de domar el conjuro, mi destino.

El cuerpo no olvida:

el cuerpo permanece, por

siempre, nido.



Gustavo Cárdenas

Anabel Gutiérrez

Sebastián Molina


SEBASTIÁN MOLINA



Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 1985

Ha publicado los libros de jaiku Después de este silencio y otra vez el silencio.




¿Cómo se expresa

lo que la música ilumina

cuando enmudece?

Pablo Osorio


PABLO OSORIO






VII

Barbie y Ken quieren ser de verdad.
En la plasticidad de sus sueños no mojados
se imaginan de carne-hueso-grasa y tristes
Barbie y Ken se echan desnudos
disfrutando la inocencia de no poderse tocar
Sin con quépordónde
Barbie y Ken toman té
y se abrazan con las brazos extendidos
como queriendo alcanzar
algo que nunca tuvieron
Barbie y Ken siempre sonríen
aunque les duela no poderse llorar
por saberse cruelmente felices
eternamente contentos
con su desgraciada perfección corporal
que tú y yo envidiamos
en nuestra propia plasticidad.



VIII

Ellos dicen
sentencian
y acusan
A lo mejor
quizás
tal vez
es posible
Que sus premoniciones
después de todo
no sean tan malas:
"Seguir adelgazando
hasta que un día
desaparezcas"

IX

Ahora es oportuno dejarse vivir
escaparse una y soñarse otra
Hoy el día está muy lindo
como para preguntarle al espejo

Es tan sencillo
Olvidarse uno y pensarse otro.
Creer que nada me falta
Fingir que nada me sobra
Perder las pastillas
las cremas
las fechas
las letras

Y soñarse lejos de la dieta
libre de las equis en mi ropa,
(esa pornografía de gente gorda)
Ahora es oportuno dejarse vivir
decirme mi nombre en vez de silueta
salir una calle sin cargar la botella
tratar por hoy día sin que nadie me vea
cerrar los ojos de aquella mi carne
y probarme mi amor
que hace tanto
que ya no me entra.



IV

La felicidad
al menos la mía
y la de tantos
tantos
tantos otros
Suele medirse
con el Índice de Masa Corporal

La tristeza
al menos la mía
y la de tantas
tantas
tantas otras
suele medirse
con el agujero del cinturón
que sin saber cómo
está cada día más lejos

La verdad
la universal
la única e imperecedera verdad
tiene sus propias medidas
y para desgracia de tantos
tantas
tantos como nosotros




Emma Villazón Richter

EMMA VILLAZÓN RICHTER



bio-biblio: Nace en Santa Cruz de la Sierra, 1983. Escritora. Lic, en Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales. Actualmente cursa la carrera de Filología Hispanoamericana en la UAGRM. Ganó el Premio Nacional “Noveles escritores” de la Cámara Departamental del Libro de Santa Cruz con el poemario Fábula de una caída.

poemas:




AQUÍ, ENTRE FRUTOS SALVAJES


Dime ciudad,qué somos entre tus efigies de héroes y tus árboles con serpientes.

Dime tú quién eres, más allá de tu historia de sangre y furiosos jinetes.

Dime, qué hay detrás de tu paisaje de reinados, crímenes y festines.

Dime, quién sabe qué animal fui antes de recorrer tus calles presurosa.

Oh, dime ciudad, que yo entre tus hijos te miro y te miro,

y quizás todo pasar por el mundo sea así:

atarse a la imagen de una plaza con los ojos,

reconocerse parte de un olor dulce con espinas,

ser un poco de río, pradera, niño, pez y violencia.

¡Oh, ciudad de asesinos, pintura de mis recuerdos,

fundida estoy a la raíz de tu aire desconocido!
Haciéndome cargo


En algún lugar, alguien viaja hacia ti,
viaja día y noche.
Anne Carson


Trato de hacer todo con cuidado.
Se me encarga que mantenga la casa en orden
y así lo hago, primero con desesperación, luego sin pensarlo
(sin preocuparme como cuando estoy frente a la luz);
entonces barro las hojas que cubren el patio,
estiro la ropa en sogas, cocino, quito el polvo,
atiendo a los capullos de las jardineras de ladrillos:
velo su crecimiento, su raro sueño de puños cerrados.
Asumo mi tarea con sudor y culpa,
pero cuando boto las conservas vencidas por el inodoro,
me quedo allí parada por varios minutos.
Es un alivio ver cómo el agua limpia absorbe y se lleva todo.
Descanso increíblemente viendo cómo es succionado
el mal olor de nuestras vidas, y emerge de eso que parecía vómito de niño,
una espuma similar a la del mar.
Es difícil estar pendiente de la suciedad, de los restos
que dejamos en los baños, en los platos, en los pasillos,
es como estar levantando lo que el tiempo nos hace a cada minuto
en nuestra intimidad y queda con telarañas en unos rincones.
Realmente es duro, pero cuando veo esa espuma que se ha llevado
lo malo, es para mí como una canción, una que me dará fuerzas
cuando venga la noche
y no tenga otra voz
sino esa con la que contesto el teléfono.


(De: Fábulas de una caída)

Marcia Mogro

MARCIA MOGRO

Bio-Biblio: Nace en La Paz, Bolivia, el 2 de Junio de 1956. Estudia literatura en la Universidad Mayor de San Andrés. Vive en Santiago de Chile desde 1985. Han publicado sus textos en revistas, periódicos y antologías.

PUBLICACIONES

1988 "Semíramis, 16(MG).-"(poesía)
Coleccion de Poesía Joven Chilena, "Serie Fin de Siglo"
Editorial Caja Negra y Documentas, Santiago, Chile

1995 "Los Jardines Colgantes" (poesía)
Editorial El Hombrecito Sentado, La Paz, Bolivia

2000 "De la Cruz a la Fecha" (poesía)
Editorial El Hombrecito Sentado, La Paz, Bolivia

2004 "Los Jardines Colgantes" (poesía)
Editorial El Hombrecito Sentado,
La Paz, Bolivia, Segunda Edición

2005 “lacrimosa” (poesía)
Editorial El Hombrecito Sentado, La Paz, Bolivia

Mencionada por: Jessica Freudenthal

Menciona a: Fernando Rosso

Jaime Taborga

Diana Kuljis

Poemas:

DEL LIBRO “SEMIRAMIS, 16 (MG).-“

COME WITH ME TO THE FAR LANDS OF BAGDAD…

HABLA:
a mí no me han tocado
pero está oscuro

parece de noche y lloro.
lloro porque me estoy helando
y me duelen los huesos
y siento mi cabeza dolida.

ESPANTADOS DE NUESTRA SOLEDAD,
HOMBRES Y MUJERES
DE TODAS LAS EDADES
Y DE TODOS LOS PAISES,
EN NUMERO INCALCULABLE
HAN COMENZADO UNA DANZA.

Y ahora que estamos tan alto
comenzaron a botarnos
y yo pensaba:
todo se conserva en el hielo
y pensaba que entonces,
cuando me encuentres,
se va a producir un vasto incendio,
por todas partes,
extendiéndose,
hasta los confines del imperio.

ESCUCHA:
había que repartir aquél cuerpo
por todos los caminos,
por todas las apachetas,
para que sirva de ejemplo
y jamás se repitan tales hechos.













DEL LIBRO “LOS JARDINES COLGANTES”

NINGUNA MUERTE ABRIRA MI CASA
A GENTES NI A FLORES.
EL SILENCIO. Y CALLARME.

lavando ropa de sus muertos
y llorando
a lo largo del río las desventuradas
cambiaron el curso del agua
y cambiaron el paisaje por siempre
tu ciudad
horadada


así clamaban las desventuradas
durante largas noches polares
adormeciéndose
bajo los puentes colgantes
mientras el río cruza
tu ciudad como en un sueño

desventuradas
como si fuera un sueño
contra las piedras del río
el reflejo de un cielo
lejano
lejano y azul como en un sueño





















DEL LIBRO “DE LA CRUZ A LA FECHA”


pero cada vez que entrecierro los ojos,
en medio del estruendo de la batalla y la muchedumbre,
dispuesto al crimen y girando como un derviche
me pregunto si soy humano o animal,
si acaso soy el resultado de un esqueleto perfectamente estudiado
e invocado
como una dialéctica interna de mi propio pensamiento

ASI HA PASADO.
OBLIGADO.
por la noche subía a las azoteas de su palacio,
desde allí consideraba las estrellas:
"Cruza -dice-
un nunca visto firmamento
y al amanecer
el mismo cerro custodio,
mismo río atravesado
mismos jardines colgantes. . .
He venido a estar triste,
tengo doliente el corazón
tan podrido, tan sin esperanza,
tan dramáticamente opuesto
a mi estado anterior a la travesía"

deseando
cuerpo de mujer
no sirena
no ángel
el dicho capitán
con muy grande tristeza y melancolía
desplazaba su recuerdo a otros puntos del cielo
en paralelo y latitud













DEL LIBRO “LACRIMOSA”

1.
pero la ciudad impresiona
y es bella
a cielo abierto exhibiendo su cuerpo
extendido
en tamaño y diversidad
como un espectáculo de anatomía comparada
atrayendo sin contemplaciones
con su extraña y espléndida puesta en escena
ha llegado a esta ciudad
ha visto el río, los puentes
la cordillera, plazas, edificios
pero ahora
desde donde está parado
desde esta calle
mira alrededor, busca el cielo
dice:
deberíamos estar juntos
el uno junto al otro
juntos, juntos
yo contigo debería

2.
despierta ensimismada lacrimosa
siente
la sangre que avanza por sus venas
rojo cinabrio
rumor del mar desata nostalgias
desata tristezas
que los pájaros conocen
y los halcones peregrinos destacando su silueta contra el cielo
también conocen
desnuda
muestra inmaculada
su condición de cuerpo entero y en primer plano
ángulo recto y cavidades expuestas
evidenciando toda clase de trastornos
y evidenciando
perfecciones de altísimo nivel
deberíamos estar juntos
el uno junto al otro
juntos, juntos
yo contigo debería
(como una letanía invoca
inmaculada
yaciendo entre las sábanas)



20071003

Juan Cristóbal MacLean

JUAN CRISTÓBAL MACLEAN




mencionado por: Rodolfo Ortíz

menciona a:

poemas:


Mapa



Todo yo limito con el aire.



El aire me dibuja, como si yo no fuera más que



un hueco, un vacío dibujable, un tripiezo del



viento o, porqué no, nada más que una



responsabilidad del aure.





A este paso



mi piel no es más que la fugaz ilustración de un recorrido



entre la geografía del Diluvio,



Y vuelve Alejandría.





Lullaby



las prendas las costuras



de los muertos



los trapos de los vivos



me dedico a lavar:





soy la empleada





hundo mis manos



en el agua helada



para que puedan ir limpiios



y besados



y apedreados:





mis niños amados, mis fantasmas regalados



que nunca volveré a ver



Cé Mendizábal

CÉ MENDIZÁBAL



bio-biblio: Cé Mendizábal nació en Oruro en 1956. Ha publicado los libros de poemas Regreso del agua (1994), Inmersión de las ciudades (1998), En el cócavo provilegio de la desmemoria (2004), y la novela Alguien más a cargo (2000).


mencionado por: Rodolfo Ortíz

menciona a:

poemas:

Dinamarca

Los ojos son los roídos espejos

de los ojos que te tienen por testigo.

Las palabras, menos y más que la espuma,

querido príncipe,

y de cualquier modo, Dinamarca

/ está toda enloquecida.

Sangre va en sus voces

y filos crecen entre sus muros.

En el reverso de tu balcón

Sonríe

Tras los vidrios desdibujados

Sostén la vieja casa

Tres o cuatro de la tarde,

Eso lo dicto yo

Tú decreta lo que guardas

En el reverso de tu balcón

El deseo arrebujado

Urdiendo sus indómitos arabescos

Inventándome una memoria

Espejo ciego

Que no niega los cuerpos

El uno en el otro

La risa tañendo voces en cada cuarto

En nuestro cuerpo el otro cuerpo

Lo que nunca fue, sino aquí

En la negra coalición de las palabras

Atizándose

Sobre el fuego blanco de la página

Dejarán de ser las siete

Dejarán de ser las siente

y sus minutos lacrados

cuando sigas aguardando.

Se trastocará una larga hora

contra los animales de la espera

El "ya vendrá"

el "algo sucede"

el "¿y si lo hubiera olvidado?"

la fauna de la intriga y el desespero

Sumarán las ocho

y todos tus argumentos

cuando emprendas el regreso

sin haber vislumbrado

la felicidad imaginada

sin conjurar los espectros

a punta de palabras

sin destinatario el río verbal

guardad en sí misma la noche

el hábito de hundirnos en su mar negro